
Para ir reactivándose poco a poco un pequeño tendalero en el interior de mi cuaderno negro. Semilla de las próximas intervenciones que ya empezamos a rumiar....

Comentamos de El Tendalero como lugar donde "colgar".
Aunque sólo sea por salvar el vacío estival, valga esta reflexión sobre el tiempo, el espacio y lo que pasa por delante de nosostros cuando no pasa nada.
Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima.
Allí que nos fuimos, a colgar nuestros tendeles, que se empapen con la ceniza de lo sucedido y fijen en la memoria un "nunca más" deseado desde todos y cada uno de mis pelos erizados como escarpias.

El paisaje después de la batalla, de las ausencias y las pérdidas. Sólo quedan los cadáveres, las espigas negras como gordos gusanos que crepitan y se deshacen a nuestro paso.